La Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual (DINTEV) de la Universidad del Valle acompaña la formación docente y la educación virtual, en Univalle y en otras instituciones. Su encuentro anual, DINTEVA, giró en 2026 alrededor de una pregunta tan sencilla como difícil de responder: ¿hacia dónde va la educación virtual?
Por invitación de Diana Giraldo, directora de DINTEV, tuve el gusto de abrir DINTEVA 2026 con una conversación transmitida desde la Universidad del Valle el 14 de octubre, para docentes de Univalle y de otras instituciones. Este es el énfasis de esta conversación: hacia dónde va (o puede ir) desde la mirada docente. Hay otras perspectivas (tecnológicas, institucionales) que no están abordadas en este conversación. Quise dejar aquí un registro del evento, así como de las fuentes que mencioné.
Volver a conversar en un evento de Univalle tuvo algo de reencuentro. Hace más de una década, en colaboración con Enith Castaño, pusimos en marcha cursos abiertos en línea como Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea, antes de que aparecieran Coursera o edX. Muchas de las ideas que compartí vienen de esa experiencia (y de descubrir, en ese entonces, cuánto de la gramática de la universidad persiste dentro de una plataforma).
No hay un futuro inevitable
En la convesación con Diana inicié con una idea que siempre me parece importante aclarar: no hay un futuro inevitable para la educación virtual. Hay futuros (sí, en plural) que podemos decidir construir, dentro de un marco político, económico, social y tecnológico que delimita (pero no define de forma absoluta) lo que pueden hacer nuestras instituciones y cada uno de nosotros.
La primera pregunta de Diana fue directa. Si empezáramos de cero, sin la presencialidad como referencia, ¿por qué querríamos que la educación virtual se pareciera al aula?
Aprender a usar la cámara
Mi respuesta pasó por el cine. Las primeras películas usaban un encuadre fijo para grabar obras de teatro, y pasaron cerca de 30 años antes de que el primer plano o el montaje se volvieran parte del lenguaje cinematográfico. Con la televisión ocurrió algo parecido, y muchos de los primeros programas (también en Colombia) eran escenificaciones de radionovelas. Cuando aparece un medio nuevo, ponemos en él lo que ya sabemos hacer.
El detalle es que ya llevamos unos 30 años de educación virtual y el LMS se parece mucho a sí mismo. En él quedaron codificadas muchas convenciones del aula, como la noción de curso, el inicio y el fin, el semestre de 16 semanas (lo que David Tyack y Larry Cuban llamaron la gramática de la escuela). Lo digital nos quita varios de esos límites, pero los seguimos cargando. Por ejemplo, ¿qué harías tú si tu curso no tuviera fecha de finalización? (Una pregunta como esta, que de inmediato suele evocar asuntos administrativos y no de aprendizaje, muestra rápidamente lo acostumbrados que estamos a estos límites y convenciones que no son caprichosos, pero igual delimitan lo que podemos imaginar).
La pandemia, por su parte, no es representativa de lo que puede ser la educación virtual. Fue como entregarle una cámara a todo el mundo de un día para otro, sin tiempo para aprender a usarla, así que grabamos lo que teníamos en la sala. Lo que sí dejó a la vista fue la flexibilidad que ganaron muchas personas (que empiezan a convertirse en expectativa en muchos casos), así como las enormes brechas de autonomía y responsabilidad entre estudiantes.
Cinco pistas para encontrar otro lenguaje
A lo largo de la conversación aparecieron algunas pistas que, vistas juntas, se encadenan:
- Experimentar con intención: en nuestras instituciones sobran ideas e iniciativas en el microcurrículo. Qué bueno complementarlas con mecanismos institucionales que respalden la experimentación docente y nos permitan aprender a mayor escala. Experimentar sin decidir tampoco sirve, así que necesitamos evidencia (y la voz de los estudiantes) para elegir qué conservar y qué dejar atrás. Una de las cosas que vale la pena cuidar es…
- Construir autonomía: la autonomía no es un punto de partida, y además es contextual (uno puede ser muy autónomo en unas cosas y necesitar apoyo total en otras). Podemos diseñar secuencias que empiecen muy acompañadas y retiren el andamiaje poco a poco. Diseñar así exige que los profesores puedan…
- Vivir otras experiencias de aprendizaje: según el informe CHLOE 10 (2025), los responsables de educación en línea de universidades en Estados Unidos consideran que apenas el 28 % de sus profesores está plenamente preparado para diseñar cursos en línea. Más talleres de herramientas no resuelven eso. Los programas de formación docente (a menudo bastante conservadores) pueden ser el lugar natural para aprender a usar la cámara de otras formas y probar otros planos. Pero en un mundo con IA, se vuelve esencial aprender a diseñar mejor…
- La presencia: el modelo de Comunidad de Indagación (presencia docente, social, cognitiva y, en revisiones recientes, del aprendiz) me resulta muy útil ahora que la IA generativa puede cambiar la percepción de presencia docente. Puede jugar en contra si el estudiante siente que su profesor está ausente (o reemplazado por un asistente digital), o a favor si diseñamos con intención el rol de estas herramientas. Y al pensar en esto conviene reconocer que la presencia podría no ocurrir sólo en un contexto o una herramienta institucional, sino en…
- Un ecosistema: el LMS es un pedazo de la vida tecnológica de estudiantes y profesores, quienes también usan asistentes de IA, herramientas para crear y comunidades por fuera de la institución. Pensar cada experiencia como una oportunidad para enriquecer el ambiente personal de aprendizaje de cada estudiante cambia la pregunta. Conoce bien la herramienta que tienes (con ella puedes hacer cosas increíbles) y entiende que es una entre muchas.
¿Podría o debería?
La última parte de la conversación fue sobre inteligencia artificial. Llego a ese tema con mucha más cautela que en otras épocas, porque estuve cerca de la promesa de que las redes sociales iban a transformar la vida política del planeta, y hoy vivimos en un mundo más polarizado. El verbo que siempre me llama la atención es “podría”. Con la IA hay muchísimo potencial, pero la pregunta que importa es qué debería ser, y esa respuesta depende de las intenciones formativas de cada institución. No es casual que el primer lugar del Top 10 de EDUCAUSE para 2027 sea determinar dónde agrega valor real la IA.
Hay un matiz que admito que me enreda. Quienes llegamos a la IA con experiencia acumulada estamos en mejores condiciones de aprovecharla que quienes apenas empiezan su vida profesional, y no es claro cómo van a construir esa experiencia. ¿Cómo se forma el criterio? ¿A qué estamos renunciando cuando usamos estas herramientas? Por eso creo que necesitamos conversaciones intergeneracionales mucho más fuertes sobre cómo estamos viviendo esto, y que la velocidad de nuestros currículos no las deje por fuera. De forma similar a como nos ocurrió con las redes, estamos en un punto donde no hay claridad final sobre el rumbo y el impacto que estas tecnologías tendrán. Sí hay una proliferación muy acelerada, demasiados intereses de todo tipo y mucho temor y desconocimiento. Hacer visible esta incertidumbre con nuestros estudiantes puede ser un buen punto de partida.
La grabación
La conversación completa, con las preguntas del público al final, está disponible en el canal de YouTube de DINTEV:
Materiales y fuentes
- CHLOE 10 Report (2025), de Quality Matters y Eduventures.
- EDUCAUSE 2027 Top 10.
- Stenbom, S. y Garrison, D. R. (2026). Artificial Intelligence and Communities of Inquiry: Reimagining Educational Experiences. IRRODL, 27(2).
- Tyack, D. y Cuban, L. (1995). Tinkering Toward Utopia: A Century of Public School Reform. Harvard University Press.
- En este blog: Un futuro (posible) para el aprendizaje en línea, Pistas para pensar y aprender en red y Conectivismo: un recuento personal.
¡Gracias a Diana Giraldo por las preguntas, a Luisa Herrera (del equipo de comunicaciones) por la moderación y a todo el equipo de DINTEV por la invitación!
Si quieres seguir explorando futuros posibles para la educación, en la comunidad de #mañanautas nos encontramos para experimentar con herramientas de futuros.
Y para quien llegue hasta aquí, un recordatorio que dejé al cierre de la charla: si alguien te dice “esto es exactamente lo que va a pasar”, no le creas. No tenemos certeza total, pero sí podemos influir en los futuros que quisiéramos vivir. 👋


