11 años después…

ADVERTENCIA: Si es su primera vez por aquí, no olvide que al igual que cualquier persona, puedo estar equivocado. Consuma con precaución. 🙂

Hace 11 años, por sugerencia de Stephen Downes, me animé a escribir mi primera entrada en mi primer blog personal, alojado en ese entonces en Blogger. Aunque para ese entonces ya contaba con una cuenta en ese servicio y pensaba que entendía de qué se trataba un blog, nada me podría preparar para lo que vino después.

Nunca imaginé que ese simple acto de empezar a escribir –con lo crudo que resultó– sería uno de los eventos más enriquecedores para mi vida profesional. A pesar de dudas, inquietudes, silencios (y hasta rabias), con el paso del tiempo mi blog se convirtió en el espacio en el cual pude hacer visibles mis búsquedas, mis aprendizajes y, a veces, mis ideas. El blog ha sido la oportunidad de hacer tangible mi pensamiento (con las limitaciones y sesgos que ha tenido y sigue teniendo), y representa un registro –no exhaustivo pero igualmente útil– del camino que he recorrido.

Escribir un blog no sólo tuvo un impacto importante en mis hábitos de escritura, sino que alteró mi percepción respecto al valor de los blogs como medio de difusión y consulta. Al tiempo que escribía, empecé a leer y a ‘mirar por encima del hombro’ de aquellos a quienes leía. Me encontré con personas que también compartían, de manera radical, sus percepciones, búsquedas y opiniones especializadas. Sin saberlo, ellas y ellos me ayudaron a cambiar mi perspectiva del mundo. Me ayudaron a ver cosas que de otro modo, posiblemente no habría visto.

Empecé a escribir sin pensar en realidad en una audiencia. Pero, pensando en ella, me animé luego a traducir algunos documentos que encontré relevantes para mi área. Y me sorpendió gratamente encontrar que había personas para quienes lo que traducía y publicaba tenía valor y utilidad. De hecho, esa ha sido una de mis respuestas frecuentes a lo largo de este tiempo: “Me alegra que sea de utilidad”.

El ejercicio de escribir un blog me llevó a explorar otras formas de compartir mis aprendizajes. Al texto se unieron eventualmente audios, videos y, ocasionalmente, imágenes producidas a la medida. Por otro lado, de Blogger me movi a un dominio y alojamiento propios (que todavía mantengo), durante unos años usé b2evolution como CMS y, finalmente, terminé en WordPress. Este último CMS se convertiría en una especie de navaja suiza para soportar buena parte de mi trabajo. y compensar la ausencia de algunos servicios que sucumbieron a las prioridades comerciales de sus creadores.

Por muchas razones, mi úitimo año y medio ha estado marcado por el silencio, a pesar de la cantidad de cosas que no han dejado de ocurrir. Un silencio tan marcado, que la primera década de mi blog llegó y pasó sin ninguna consecuencia. Aún así, lo compartido sigue siendo de utilidad para nuevas personas, a pesar de mi escaso esfuerzo por promocionarlo.

11 años después, sigo encontrando personas escépticas por la utilidad de un blog en un entorno académico. 11 años después, la escritura reflexiva brilla por su ausencia, y no estamos cerca de que tal situación cambie. Lo que en alguna ocasión nos decía Leigh Blackall sigue siendo cierto: toca de a una persona a la vez. Pero mientras tanto, el entorno sigue cambiando rápidamente (con frecuencia en direcciones inesperadas) y las condiciones macro van configurando un panorama lleno de retos sobre los que no logramos conversar, en parte porque el entusiasmo de los creyentes (del cual yo también he sido parte) nos impide verlos con claridad.

11 años después, encuentro nuevas razones para seguir intentando. Como padre novato, siento una enorme responsabilidad (y desafío) de mirar sin ingenuidad el presente y con cautela el futuro, para ayudar a quien apenas está empezando a descubrir el mundo a aprovechar sus posibilidades y cuestionar sus lógicas. Es hora de buscar nuevas resonancias que me ayuden a ver lo que no he visto aún, y de encontrar con quiénes compartir mis búsquedas. Es hora de seguir reaprendiendo.

Sobre el autor

Soy Diego Leal . Quiero entender cómo funciona el mundo y ayudar a otros a hacerlo. Para ello trabajo en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje en red con uso de tecnología, que nos den pistas sobre cómo podemos aprovechar el potencial de los recursos con los que contamos para mejorar nuestro entorno. Me sorprende lo poco que sabemos y lo mucho que creemos saber.

  • Luis M. Iglesias

    Fantástico, Diego, como siempre.

    Feliz 11 cumpleaños y que cumplas muchos más.

    Seguimos… #reaprendiendo

  • Rafael Uribe

    Y para confirmar lo que dice Diego no es si no ver los salones de clase. Han habido avances espectaculares en diseño de autos, casas, ropa, celulares; en todo, especialmente en tecnologia…sin embargo los salones de clase, donde existen por supuesto (ya que en colombia todavia existen zonas que no los tienen) siguen siendo iguales….tablero, sillas alineadas, horarios, contenidos tematicos prestablecidos…..

©2017 Diego E. Leal Fonseca. Partes de este sitio están disponibles bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA

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