Los medios de incomunicación…

Siempre me he cuidado de no volver este espacio un rincón para quejarme, ni una tribuna política. En buena medida, porque pienso que es más provechoso pensar en soluciones que quedarse en la queja.

Sin embargo, de vez en cuando es importante protestar, y más aún si es por una razón justa.

Desde hace algún tiempo vengo cuestionando (no en este espacio), la ligereza con la cual algunos medios, tanto impresos como en linea, manejan temas como la propiedad intelectual, o la interpretación de las "noticias". Hace varios meses escribí precisamente un post al respecto (Hasta en las mejores familias), en el que analizaba la confusión que puede generar en el lector la forma como se escriben los artículos de UNAB Virtual. Ahora, después de todos estos meses, y de tratar de explicar mi posición por correo electrónico, la práctica de entonces sigue igual. Los invito a leer ese post, pues toca temas muy importantes respecto al asunto de la propiedad intelectual, y lo mejor es que no son ideas mias, sino que el análisis realizado está avalado en un comentario de Carolina (quien sabe muchísimo más del tema que yo).

Bueno, me alejé del asunto central (pero es que me molesta profundamente que la gente no se de cuenta de lo que está haciendo). En alguna edición del boletín de la UNAB me encontré una nota que seguí hasta su fuente original, para encontrar que había sido rectificada por inexacta. Desde entonces estoy tratando de ser muy cuidadoso con la información que encuentro en algunos medios.

Y ahora, lamentablemente, le toca el turno a Portafolio (o a El Tiempo, pues es la misma cosa). El 25 de Octubre, apareció en Portafolio una nota llamada "Poco avance en la educación virtual", que abría diciendo lo siguiente:

Colombia ocupa el puesto 52 entre 68 países en avances y preparación para involucrar nuevas tecnologías en la educación.

Un estudio que elabora anualmente The Economist Group ubica a Colombia como uno de los países con menos avances en el tema de las nuevas tecnologías.

Según la última medición del 2006, el país se ubica en el puesto 51 entre 68 naciones que analiza en esta materia. Frente al 2005, Colombia bajó tres puestos, pues en ese año se ubicó en el lugar 48.

La entidad mide los avances y la preparación de los países para involucrar las nuevas tecnologías en varios ámbitos, incluido el educativo. Tiene en cuenta la conectividad e infraestructura tecnológica, el entorno de negocios, la adopción por parte del usuario, el entorno legal y político, el entorno social y cultural (incluye educación) y soporte electrónico.

Luego presenta algunas declaraciones de la Ministra de Educación:

Según lo señaló la ministra de Educación, Cecilia María Vélez, en educación virtual "estamos parecidos. Creo que Brasil, por su extensión, ha podido desarrollar un poco más educación virtual, pero en general, en Latinoamérica, creo que todos estamos empezando".

...

Por su parte, y ya examinando cómo están la universidades en el país, la Ministra de Educación señala que aunque las insituciones que han incursionado en el tema de la virtualidad han mantenido un lugar privilegiado, se enfrentan a deficiencias como la falta de legislación y de infraestructura tecnológica.

Y hasta aquí uno dice, bueno, no se está diciendo nada que no sea cierto. Resulta un poco duro que digan que hay poco avance en educación virtual (sobre todo cuando de primera mano conozco los inmensos esfuerzos que nuestras IES están realizando frente al tema), pero bueno, puede ser cierto.

Sin embargo, no me aguanté las ganas de buscar el informe original de The Economist, el cual encontré luego de una búsqueda sencilla en Google. Lo encuentran aquí, y contiene muchísima información muy interesante. Les recomiendo su lectura.

Como podrán ver en el reporte, se enfoca en el tema de e-Readiness, el cual se define como:

E-readiness is the “state of play” of a country’s information and communications technology (ICT) infrastructure and the ability of its consumers, businesses and governments to use ICT to their benefit. When a country does more online—or, as is increasingly the case, wirelessly—the premise is that its economy can become a more transparent and efficient one. Our ranking allows governments to gauge the success of their technology initiatives against those of other
countries. It also provides companies that wish to invest in online operations with an overview of the world’s most promising investment locations.

Y esto significa que, si bien en términos globales el sector educativo está incluido, el estudio no lo analiza de manera específica. Los factores específicos de evaluación (con sus pesos correspondientes) son: Conectividad e infraestructura tecnológica (25%), Entorno de negocios (20%), Adopción por consumidores y negocios (20%), Entorno legal y de política (15%), Entorno social y cultural (15%), Soporte a servicios electrónicos (5%).

La descripción del factor "Entorno social y cultural", indica:

Literacy and basic education are preconditions to being able to utilise Internet services, but this category also considers a population’s “e-literacy”—its experience using the Internet and its receptivity to it—and the technical skills of the workforce.

Así que aquí estamos hablando de apropiación social de las TIC, pero NO de educación virtual.

De hecho, en el estudio no aparece ninguna referencia a educación virtual ni a e-Learning, sino que se habla en términos globales de TIC. En este sentido, es similar al editorial de El Tiempo de hace unos meses, en donde se hablaba del limitado avance en temas de TIC a nivel nacional, pero sin detenerse en lo que está ocurriendo en el sector educativo.

Con esto en consideración, me atrevo a decir que el artículo de Portafolio es claramente tendencioso al decir que "Colombia ocupa el puesto 52 entre 68 países en avances y preparación para involucrar nuevas tecnologías en la educación", pues el estudio de The Economist no se refiere a avances en el tema de educación virtual ni e-Learning. La nota de Portafolio tampoco hace alusión ni a los criterios específicos que llevan a la calificación final, ni a sus pesos relativos, ni a la relación que tienen con el sector de la educación.

El reportero no se tomó tampoco el trabajo de indicar que, a pesar del ranking final, Colombia se encuentra en entorno legal por encima de Venezuela, o que en el aspecto de entorno de negocios, estamos incluso por encima de Argentina. O que el primer país latinoamericano que aparece es Chile, en el puesto 30, y que es posible identificar claramente dos grupos de países (México, Brasil y Argentina) a tan sólo seis puestos de distancia de otro grupo claramente diferenciado (Venezuela, Perú y Colombia).

Tampoco resultó de interés mencionar que entre las fuentes del estudio (The Economist
Intelligence Unit, Pyramid Research, el Banco Mundial y The World Information Technology and Services Alliance -WITSA-), no se encuentra ninguna organización que aborde de manera directa el tema del aprendizaje apoyado en medios electrónicos.

No, esos son datos triviales que no son de interés para los lectores.

Y cuando uno imagina que es posible comunicarse con el autor de esta profunda y seria obra de reportería, no aparece ningún nombre asociado a la nota, ni opción alguna para comentarla.

¿Efecto neto? Ya escuché hoy a algunas personas hablando acerca de la nota, y concluyendo que en realidad Colombia está muy mal definitivamente. Sin duda nos falta mucho por hacer (lo tengo bastante claro), pero me parece atrevido que se use la información de un estudio serio, para sacar conclusiones a las que no es posible llegar.

Es una pena que nuestros reporteros no se tomen el trabajo de verificar sus fuentes, ni de reconocerlas de manera apropiada. Con ese nivel, me quedó con la blogósfera...



Sobre el autor

Soy Diego Leal . Quiero entender cómo funciona el mundo y ayudar a otros a hacerlo. Para ello trabajo en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje en red con uso de tecnología, que nos den pistas sobre cómo podemos aprovechar el potencial de los recursos con los que contamos para mejorar nuestro entorno. Me sorprende lo poco que sabemos y lo mucho que creemos saber.

©2017 Diego E. Leal Fonseca. Partes de este sitio están disponibles bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA

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