(algunas) cosas que aprendí en Enero…

ADVERTENCIA: Si es su primera vez por aquí, no olvide que al igual que cualquier persona, puedo estar equivocado. Consuma con precaución. 🙂

Empezando el año compilé una lista de cosas para aprender en 2015 y otra de cosas para leer, que empiezan a dar respuesta a las primeras.  Como el tiempo sigue siendo tirano y me cuesta trabajo organizarme (aunque he avanzado algo en ese sentido), quise dejar un pequeño registro de lo que ocurrió este primer mes del año, para ver qué tanto me voy acercando a los múltiples temas que tenemos entre manos.

Cerrando temas

Para empezar, Enero fue un mes de terminar pendientes de 2014, en especial completando la entrega de la plataforma de la red Entretejidos, que desarrollamos para el ICBF en los últimos meses del año.  Este proceso, que consumió algo de tiempo, me recordó una vez más la importancia de cuidar los detalles en todo sentido: en la recolección de datos, en la presentación de los mismos, en la consistencia en interfaces, etc.  Este proyecto nos permitió  ponernos a prueba como equipo en un entorno diferente al habitual, así que es reconfortante decir que no sólo aprendimos mucho, sino que respondimos muy bien al reto.

Entre las lecciones (re)aprendidas con este proyecto hay un montón de cosas que , vistas en retrospectiva, parecen completas obviedades.  Pero que en un equipo en consolidación son clave para seguir mejorando.  Por ejemplo:

  • La importancia de aprovechar canales existentes en los procesos de convocatoria a usuarios
  • La innegable realidad de la diversidad de posibilidades de acceso y de habilidades de uso de la tecnología que tenemos en el país.  Sin importar las alegres cifras y declaraciones de diversos entes públicos, la realidad es mucho más compleja, mucho más difícil.
  • En línea con lo anterior, la escasez de tiempo (real) de muchas poblaciones para estar más “conectadas”.  Un agente educativo que está en servicio durante toda una semana, no sólo cuenta con tiempo escaso para andar en línea (con las implicaciones respecto a la escasez que aprendí el año anterior), sino que tiene su ancho de banda cognitivo cerca del punto de saturación. La participación en un espacio en línea de formación permanente requiere abrir espacio en la mente del usuario, lo cual es un enorme reto en un entorno en el que las iniciativas formativas compiten contra servicios de todo tipo que, con frecuencia, se convierten en inquietantes drenajes de recursos (de tiempo, en particular).  En la guerra por la atención, la formación permanente sigue andando cuesta arriba.
  • La realización de eventos puntuales en línea es una excelente estrategia de lanzamiento para espacios en línea con propósitos formativos. Para lanzar Entretejidos hicimos un Congreso Virtual que nos llevó por todo el país documentando una serie de maravillosas experiencias de promoción de la lectura en primera infancia (en donde aprendí un montón sobre realización) y nos puso en la tarea de programar emisiones en vivo que articularon a personas de diversos países (también aprendí mucho sobre producción) y convocaron en muy poco tiempo a casi 2300 agentes educativos de todo el país.
  • Un lanzamiento es una buena excusa para generar un montón de contenido (de la misma manera que lo es un concurso a la hora de recopilarlo, por ejemplo).  Pero aquí siguió haciéndose evidente para mí un factor que empecé a cuestionar ya en 2008, cuando todavía estaba de cabeza en el tema de objetos de aprendizaje: el énfasis marcado en el almacenamiento, la organización, la interoperabilidad y los metadatos (tan habituales en el tema de contenidos) termina llevándonos a tener repositorios de información que nadie usa. De allí la importancia de definir estrategias de activación, promoción y difusión, que se salen de lo técnico y empiezan a habitar un territorio difuso entre la comunicación, el mercadeo y la psicología del comportamiento. Una excelente plataforma que no esté acompañada por una excelente estrategia de contenidos no sirve de mucho.

Y hay otro montón de lecciones que tomarían todavía más espacio de este post.  Así que por ahora, es mejor continuar… 🙂

Vuelven los EduCamp

De manera intempestiva, Proyecto 50 se lanzó a la tarea de coordinar la realización de un EduCamp para todo el equipo docente de un colegio privado de la ciudad de Medellín.  Yamile Galeano, quien tenía a su cargo liderar el taller, no sólo terminó leyendo un montón de información sobre el EduCamp, sino que me recordó la existencia de un wiki que pensé que había desaparecido, y me llevó a rehabilitar el wiki de mi sitio web (al menos para decidir que no tiene sentido usarlo).  Como la información pública a la que tuvo acceso Yamile era del 2008, me senté con ella para definir la estructura macro y realizar recomendaciones para las diversas etapas, aprovechando algunas nuevas ideas que empecé a probar en un taller que hice durante mi estancia en México.

Finalmente, aunque Yamile asumió la facilitación central del taller (labor que por cierto cumplió de manera estupenda), tuve a mi cargo la presentación y orientación de la actividad de caracterización del APA y, al final de la tarde, una charla corta (similar a la que realicé en México en Diciembre) que sirvió para dar sentido al ejercicio desarrollado durante el día.

Dos cosas ocurrieron en este taller, desde mi perspectiva, que no había visto antes:

  • Creo que este fue el primer taller (que recuerde) que estuviera dirigido a todo el equipo docente y directivo de una institución educativa.  Esto hace que las dinámicas sean diferentes, pues estamos hablando de personas que en muchos casos tienen lazos previos, lo cual afecta (para bien o para mal) el clima del taller.  Felizmente, este era un grupo con excelentes relaciones previas y una actitud abierta y muy positiva frente al proceso.  Uno de esos grupos con los que da gusto trabajar (recordándome al taller de Buenos Aires o al que hicimos en Medellín por allá en 2007, por ejemplo).
  • Tener una conferencia de cierre al final de la jornada, a pesar del cansancio que empieza a acumularse, es una muy buena forma de crear perspectiva y mostrar el sentido de las actividades realizadas durante el EduCamp.  Se trata de decirle a la gente “eso que ocurrió por la mañana significa tal cosa, y usted lo puede usar de tal manera”.  Lo bueno es que, a este punto, el material que tengo ha sido sometido a tantas pruebas que el relato es muy fluido, y le da a la audiencia elementos adicionales para llevar a su propia práctica.

El taller fue muy exitoso, y devolvió al primer plano de mi radar la necesidad de generar capacidad instalada para la facilitación de este tipo de cosas.  Luego de los difíciles talleres que viví en 2012 cuando inició el Plan TESO, y tomando como excusa (digo yo) el proceso de adaptación a mi nueva situación en Medellín, descuidé en gran medida el tema de los EduCamp.  Así que me sigue sorprendiendo que, siete años después, lo que se plantea en ellos siga siendo tan relevante y tan enriquecedor para los participantes.  Pareciera que los cambios, ajustes y mejoras que he podido hacer a los talleres con el paso del tiempo, permiten que los participantes entiendan de manera más clara que lo que está en juego es un repensar no sólo de roles, sino de la aproximación personal respecto a lo que significa el aprendizaje.  Hay mucho por hacer aquí.

Y algo curioso: al final un participante me preguntó qué software para presentaciones utilizaba. Cuando le respondí que era Powerpoint, me preguntó si era alguna versión especial o si tenía algún complemento específico.  Encontré algo de incredulidad cuando le repetí que uso las cosas más básicas de Powerpoint.  ¿El punto? Aquí también hay un área enorme por explorar. Lamentablemente, muchos de nuestros docentes siguen convencidos de que tienen que usar Prezi porque Powerpoint (o su equivalente) es “muy limitado”. Al menos desde mi perspectiva, Powerpoint puede ser más que suficiente. ¿Servirá de algo un taller de uso de Powerpoint como apoyo a presentaciones?

En Febrero tendré un nuevo EduCamp, esta vez con rectores de la ciudad de Medellín. En esta ocasión, trataré de poner a prueba algunas de las cosas que he aprendido acerca de organizadores visuales, reuniones visuales y experiencia de usuario, para lograr un taller que siga siendo fiel a su esencia pero que nos permita conocer mucho acerca de la situación, hábitos e intereses de los participantes.  Este es un escenario claro de convergencia de temas, que abre nuevos derroteros para unos talleres que fueron clave para cambiar mi mirada.

Content Strategy for the Web

Cada vez estoy más cerca de terminar el libro de Kristina Halvorson & Melissa Rach.  Más que eso, estoy organizando un mapa mental sobre los temas del libro, el cual nos servirá como insumo para ampliar nuestra mirada sobre la definición de estrategias aplicadas, en primera instancia, a la Red de Liderazgo Escolar (que involucra a rectores de todo el país), a un nuevo proyecto orientado a la prevención de adicciones y la promoción de estilos de vida saludables y, dentro de poco, a la Red Educativa del Plan Digital TESO.

Todo sugiere que este será el año de pensar en el contenido de manera diferente, y de reconocer que la gente no visita sitios o usa servicio sólo porque sean agradables o por el despliegue tecnológico que realizan, sino principalmente por la utilidad o conveniencia que generan. En última instancia, se trata del contenido. Y de la estrategia que lo acompaña.

Visual meetings

Seguí avanzando con este libro de David Sibbet, el cual puso en mi radar a la gente de The Grove, una organización con mucha experiencia en el tema de la facilitación visual, con montones de recursos interesantes para seguir aprendiendo sobre el tema.

Sin embargo, como el libro estaba poniéndose bastante descriptivo, decidí seguir uno de los recursos que sugería y terminé leyendo The sketchnote handbook, un estupendo punto de entrada al registro visual.  Sumado a la fabulosa presentación de Sylvia Duckworth sobre el tema, he estado practicando un poco cada vez que tengo una reunión. Observación: cuando termina la reunión, la persona con quien estoy reunido quiere llevarse la hoja que dibujé.  Dice que le resulta más fácil recordar de esa manera. 😀

El Raspberry…

Perdí algunos días luego de recibir el Raspberry porque (go figure) no tenía un teclado USB a mano. Como me niego a comprar uno nuevo (a reducir la basura tecnológica!), esperé hasta que conseguí uno prestado y, eventualmente, puse a andar mi Pi.

Apoyándome en algunas guías y desempolvando mis habilidades de Linux, lo dejé listo para hacer acceso remoto a través de un cable ethernet via SSH.  Incluso, puedo usar ahora la conexión de escritorio remoto de Microsoft en el Mac para tener acceso a la interfaz gráfica de Raspbian.

Un muy pequeño paso, pero que me deja con lo básico para empezar a explorar no sólo el Raspberry, sino las otras cosas que venían en la caja. Ahora, debo admitir que estoy viendo complicado encontrar el tiempo para cacharrear, pero vamos a ver qué ocurre…

The Internet Is Not The Answer

No recuerdo cómo llegué a este libro (¿tal vez un twit anunciando un encuentro con el autor en algún lugar de California?), pero su provocador título y su autor (Andrew Keen) llamaron mi atención.

Hace rato inicié otro libro de Keen que se me quedó por el camino, así que decidí intentar con este. Si bien hay secciones cuya argumentación es algo débil, sí hay una serie de hechos que el libro retoma que no son nuevos (gente como Jaron Lanier los sugería en You are not a gadget, por ejemplo), y que cuando se ponen al lado de otros más recientes (los movimientos de Facebook y Google, el entorno post-Snowden) empiezan a mostrar un panorama bastante inquietante frente al tema de lo tecnológico.  ¿Será que quienes estamos en la periferia no tenemos otra opción que seguir generando beneficios para estos enormes monopolios emergentes?

Más allá de que Keen tenga o no tenga razón, pienso que la discusión que propone es importante en este momento. Si uno está trabajando en temas de tecnología educativa, hemos llegado a un punto en donde no es responsable (digo yo) seguir actuando sin haberse hecho preguntas clave respecto a las implicaciones que la tecnología tiene en los aspectos sociales, políticos y económicos de gran escala. Donde escuchar y sopesar las ideas de gente como Carr, Lanier, Morozov es importante, al menos para acercarnos a discursos que brillan por su ausencia en el espacio tecnofílico. ¿Qué hay más allá (o detrás) de la promesa de la próxima revolución, o del próximo lanzamiento de tal o cual dispositivo?

La época de la inocencia terminó con Snowden. Y sólo si empezamos a construir un discurso más crítico, más amplio, podremos ayudar a otros a dar sentido a cosas como la reciente visita de Zuckerberg a Colombia.  Necesitamos dirigentes (y asesores) que vean más allá del hype y de la promesa de lo tecnológico. Y la discusión bien puede empezar por quienes hemos convertido a estos temas en nuestro camino vital.

Mucho más por decir, pero es un buen recuento del avance en los temas que identifiqué como importantes para este año. A primera vista, vamos bien encaminados.. 🙂

 

Sobre el autor

Soy Diego Leal . Quiero entender cómo funciona el mundo y ayudar a otros a hacerlo. Para ello trabajo en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje en red con uso de tecnología, que nos den pistas sobre cómo podemos aprovechar el potencial de los recursos con los que contamos para mejorar nuestro entorno. Me sorprende lo poco que sabemos y lo mucho que creemos saber.

©2016 Diego E. Leal Fonseca. Partes de este sitio están disponibles bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA

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