Modelos pedagógicos apoyados con TIC (notas)

ADVERTENCIA: Si es su primera vez por aquí, no olvide que al igual que cualquier persona, puedo estar equivocado. Consuma con precaución. 🙂

Hace un par de semanas, fui invitado por la Universidad EAFIT y la Universidad de los Andes a participar como panelista en un encuentro virtual que se desarrolla en el marco del proyecto PlanesTIC. Esta iniciativa es promovida desde 2007 por el Ministerio de Educación de Colombia y busca acompañar a Instituciones de Educación Superior (IES) en la formulación y ejecución de un Plan estratégico de integración de la tecnología al quehacer institucional.

PlanesTIC es tal vez la iniciativa más importante (por su alcance y capacidad de articulación) de las que definimos en la planeación de actividades del Programa Nacional de uso de Medios y TIC en 2007 (yo estaba en el Ministerio en la época), así que es gratificante ver el camino que esta idea ha recorrido, y el impacto que ha tenido a nivel de muchas IES del país. Eso hace muy grata la invitación a participar en este encuentro.

De lo que se trató la sesión fue de una conversación entre Luz Adriana Osorio y Enrique Batista con miembros del equipo coordinador de PlanesTIC y personas de IES de todo el país.  La charla giró  alrededor de los modelos pedagógicos apoyados con TIC. El tema parece ser de alto interés para las IES (con razón), así que tenía curiosidad por ver cómo avanzaba la discusión y cuál sería el rol que jugaría en ella, pues sigo teniendo mis reparos frente a la idea de depender de modelos pedagógicos específicos. Para bien o para mal, cuando dejamos de pensar en enseñanza y nos enfocamos en el aprendizaje, la complejidad y diversidad existente hace difícil (al menos para mi) pensar en modelos únicos.  Sobre todo cuando terminamos confundiendo el mapa con el territorio.

Había una serie de preguntas orientadoras para el encuentro, así que considerando que el formato de la actividad era bastante ágil, preferí dejar por escrito los puntos que encuentro centrales. Vamos entonces pregunta por pregunta:

1. ¿Se puede apoyar cualquier modelo pedagógico con el uso de TIC? ¿Cómo hacerlo? ¿Qué implicaciones tiene para la institución?

A este punto, con las herramientas con las que contamos, diría que efectivamente cualquier modelo pedagógico puede ser complementado/mejorado (la palabra que busco es enhanced) con el uso de TIC. Sea que esté basado en la transmisión de información o la construcción colectiva, para poner dos ejemplos contrastantes, en todos los casos contamos con herramientas y servicios que pueden facilitar y amplificar lo que ocurre en una experiencia de aprendizaje dirigido. El cómo hacerlo se ha convertido, diría yo, en un cliché: agregando valor, esto es, usando la tecnología para hacer cosas que sin ella no serían posibles, o que al menos resultarían más difíciles. En cualquier caso, diría que aunque el cómo es un espacio que admite mucha creatividad (pues no hay una respuesta única) lo más crítico vendría a ser el para qué, algo que puede llevarnos a cuestionar a los mismos modelos pedagógicos que nos sirven de punto de partida. La tecnología nos permite replantear ciertos para qué que, históricamente, estaban atados a las limitaciones y posibilidades de un medio físico y que, en algunos casos, terminaron reflejados en los modelos que usamos.

Las implicaciones, aunque son específicas para la realidad de las instituciones, tienen una equivalencia en lo que ha ocurrido con otras áreas de la actividad humana. En todas ellas, en mayor o menos medida, la tecnología ha generado la aparición de nuevos modelos de negocio y de operación, y la desaparición de muchos otros. De igual manera, ha permitido la consolidación de ciertas organizaciones y la crisis en otras. Basta con observar el caso de los periódicos a nivel global, y reconocer la diversidad con la cual distintos medios han tratado de aprovechar las posibilidades de la tecnología para garantizar su supervivencia. Yo diría que no hay una única implicación ni una amenaza a la cual hay que responder ineludiblemente. Las acciones de cada institución (ignorar lo que ocurre, intentar enternderlo, arriesgarse a experimentar) definen de manera dinámica lo que implica el cambio tecnológico para cada una.  Como lo pondría W.E. Deming; “La supervivencia no es obligatoria”.

Ahora, no está de más recordar que es diferente ‘sobrevivir’ a ‘vivir’. Cuando uno está en modo de supervivencia, las reacciones pueden producirse en función de las cosas que se perciben como amenazas (cambios en el entorno, lo que hacen los competidores, etc.), olvidando un poco los fines y objetivos por los que vale la pena vivir (o existir, si de organizaciones educativas se trata). ¿Cuál de los dos procesos es el más gratificante?

2. ¿Qué retos impone la incorporación de TIC frente al modelo pedagógico institucional? y ¿Qué estrategias se pueden utilizar para abordar dichos retos?

En este punto hay un asunto que encuentro importante, y es detenerse a pensar en dónde está puesto el foco. Con frecuencia, cuando se habla de modelo pedagógico institucional se está haciendo referencia a un conjunto de ideas y prácticas de enseñanza, que se espera sean seguidas en mayor o menor grado por los distintos actores de la institución.  En algunos casos, ese modelo se hace cumplir de manera contundente (esto es, si usted no lo sigue, no sigue en la institución), mientras que en otros casos es tan vago como para que cualquier cosa quepa en él.  Pero, en todo caso, lo habitual es que el modelo esté enfocado en cómo enseñar y no necesariamente en cómo aprenden mejor las personas en cierta área específica. La diferencia es sutil, pero considero que es importante, porque cuando se pone el foco en el aprendizaje, necesariamente tiene que considerarse la enorme diversidad de aprendices.  Y al hacerlo, aparece una observación importante: un modelo puede funcionar para un sector de la población, aquel que llamamos ‘estudiantes exitosos’, pero puede estar excluyendo efectivamente (y lo hace, en realidad) a otras personas con otras necesidades y posibilidades.

Así que, desde mi perspectiva, hay un gran desafío de reconocer las múltiples oportunidades de aprendizaje que la tecnología actual posibilita para todos los actores del sistema, y diseñar mecanismos que permitan articularlas de manera efectiva.  En este sentido, bien podría ser necesario repensar la noción de modelo pedagógico y, por qué no, empezar a hablar más bien de modelos de aprendizaje, es decir, de las ideas, principios y prácticas de aprendizaje que los distintos actores de una institución podrían evidenciar en su quehacer cotidiano.  Un factor importante aquí es que puede ser muy importante involucrar a los estudiantes en el proceso de construcción de ese modelo. Con frecuencia, un modelo pedagógico se propone de arriba hacia abajo.  Es algo que “le ocurre” (o que sufre/tolera/disfruta) el estudiante.  Si pensamos en aprendizaje, se vuelve importante considerar modelos que entreguen responsabilidad y estimulen la autonomía de todos los actores.  De allí la importancia de que su construcción se haga de manera conjunta, a partir de los sueños e intereses de cada individuo, tarea que no necesariamente pone de cabeza lo que la institución hace habitualmente, sino que involucra nuevas perspectivas que enriquecen su labor.   Aquí, áreas como el Desarrollo Organizacional Positivo pueden aportar ideas interesantes.

Por otro lado, las condiciones del contexto local generan en sí mismas retos importantes. La comprensión por parte de los distintos actores acerca del sentido de uso de las TIC y de los fines que se persiguen con ellas, así como su actitud al respecto, sin olvidar las condiciones reales de infraestructura, son factores que obligan a cada institución a identificar sus propios retos en función de sus objetivos e intereses.  Como se indicaba arriba, tal vez el mayor reto es reconocer el potencial de la tecnología a partir de sus características inherentes, y no sólo a partir de las prácticas y condiciones que nos han acompañado durante tanto tiempo.  El reto es pensar diferente a partir de las posibilidades de las TIC (pensar en red, diría yo).

3. ¿El uso educativo de TIC genera nuevos modelos pedagógicos?

Así como tantas otras áreas han sido transformadas por el cambio tecnológico, también las formas de operación de las instituciones pueden verse afectadas. Y poco a poco estamos viendo nuevos experimentos que sugieren nuevas alternativas de distribución y participación.  Por ejemplo, el curso abierto de Stanford de Inteligencia Artificial en el que se inscribieron decenas de miles de personas, que dió origen a Udacity y estimuló la aparición de Coursera, o la iniciativa edX de MIT y Harvard, u otras con más años como University of the People o P2P University.  Por supuesto, contar con nuevas alternativas de distribución no significa que hay cambios de fondo en los modelos pedagógicos, pues muchas de estas iniciativas conservan una perspectiva bastante vertical.

Si uno quiere observar posibles cambios en esos modelos de enseñanza (a partir de exploraciones de otras estrategias de aprendizaje), conviene ver el trabajo con cursos abiertos en línea de David Wiley, George Siemens y Stephen Downes, o experimentos como los realizados por Jim Groom, que reconfiguran la noción y límites de una comunidad de aprendizaje. Yo he tenido la oportunidad de llevar a cabo experiementos de este tipo con universidades colombianas y el gobierno de Uruguay, y lo que puedo decir de primera mano es que no se trata de generación de un nuevo modelo, sino de una reconfiguración de los roles de quienes intervienen en estos procesos, que conlleva una reflexión más de fondo respecto al sentido de la labor educativa.

Yo iría más allá de la pregunta para recordar que el uso de TIC genera nuevas alternativas de aprendizaje, que pueden estar o no enmarcadas en un proceso educativo formal.  Por eso la distinción entre enseñanza y aprendizaje es importante.  Puede que estas alternativas de aprendizaje estén acompañadas de un modelo pedagógico que las potencie, o puede que nuestros modelos las desconozcan. Lo cierto es que, para bien o para mal, ninguno de nosotros estará ajeno a estos cambios.  La pregunta es qué vamos a hacer al respecto.

—–

Durante la sesión, los participantes contribuyeron con preguntas a través del chat de Elluminate, y luego hubo un par de intervenciones de audio. Todavía no tengo el enlace de la grabación, pero aquí están algunas de las preguntas, comentarios e ideas que aparecieron:

  • Desde mi perspectiva es importante reconocernos, cada uno, como aprendices. En mi experiencia, algo tan simple como eso puede cambiar todo. O al menos, puede empezar a cambiarlo.  Por supuesto, aunque lo llame simple no quiere decir que lo sea.  Pero no se trata sólo de cambiar concepciones sobre la enseñanza, sino de cambiar el foco y ponerlo en el aprendizaje.  Ese es el verdadero desafío.
  • Desde la gestión institucional (tanto alta dirección como decanos y directores), se vuelve esencial permitir (y estimular) la experimentación. La innovación no se decreta, se cultiva.  Ahora, para bien o para mal, la cultura institucional pesa demasiado aquí. Un ambiente muy vertical (como el que uno espera encontrar en una institución castrense, o en sitios con un altísimo control por parte de un pequeño grupo) puede representar un desafío para la innovación, pues la regla tácita es “el de arriba decide lo que se hace”.  Al pensar en innovación, es indispensable pensar en procesos de abajo hacia arriba (lo cual aplica tanto a nivel institucional como a nivel de todo el sector).
  • Alguien de la Universidad Libre (Cali) preguntaba: “¿Cómo la interacción con TIC, las Redes y la reconfiguracion de los roles, potencian novedosos “modelos” de aprendizaje -desde propuestas  como el conectivismo de Siemens- acordes con nuestros contextos?”.  Respuesta rápida: por un lado no hay un cómo único, y por otro la interacción misma (la inclusión de la tecnología) ya genera cambios que pueden o no ser reconocidos (y útiles) como modelos para un contexto específico.  No está de más enfatizar que, de nuevo, un factor importante aquí es el contexto, pues la transferencia directa de experiencias en este sentido es casi una imposibilidad…
  • Como suelo decir, modelar prácticas es una tarea clave. Nada menos serio que pedirle a un estudiante que se involucre en procesos de aprendizaje de los cuales yo mismo (como docente) no soy ejemplo.  Una cosa es estar aprendiendo acerca de esos procesos (algo completamente válido), otra promoverlos pero manteniéndose al margen.  Se trata de pasar de pasar de “haga lo que digo, no lo que hago” a “haga lo que hago, pues coincide con lo que digo”.  Eso, por supuesto, genera un enorme desafío en términos de formación docente.

Resultó una sesión que, como de costumbre, me deja con montones de preguntas y con algunas claridades.  Debo decir que, entre esas claridades, está que el camino que estoy andando con ArTIC tiene todo el sentido del mundo.  Pero que apenas es un muy pequeño componente de un escenario mucho mayor.  El gran reto que empieza a aparecer es cómo empezar a afectar a ese escenario macro de una manera más sistémica.

Como de costumbre, no sólo hablando de ello sino atreviéndome a intentarlo. 🙂

Sobre el autor

Soy Diego Leal . Quiero entender cómo funciona el mundo y ayudar a otros a hacerlo. Para ello trabajo en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje en red con uso de tecnología, que nos den pistas sobre cómo podemos aprovechar el potencial de los recursos con los que contamos para mejorar nuestro entorno. Me sorprende lo poco que sabemos y lo mucho que creemos saber.

©2019 Diego E. Leal Fonseca. Partes de este sitio están disponibles bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA

Log in with your credentials

Forgot your details?