Una breve historia del aprendizaje en red

Volar durante varias horas sin red a veces ayuda a despachar pendientes que quedan sepultados bajo la avalancha de cosas del día a día.  Esta es otra traducción que estaba a medio camino (como la de Mark Federman que publiqué hace algunas semanas), y que necesitaba sólo un rato de atención continua para ser terminada.

Aunque es un documento de 2008, contiene información de entrada muy interesante y un buen conjunto de referencias para seguir profundizando en el tema, lo cual justificó su traducción.  Es el segundo documento de Siemens que traduzco (el primero fue el artículo seminal sobre conectivismo) y muchas cosas han ocurrido desde mi primer encuentro con estas ideas.

Por un lado, cada vez pienso más que la discusión acerca de si el conectivismo es o no una teoría de aprendizaje es algo estéril.  Tal vez me pongo bastante pragmático, pero llegar a un acuerdo acerca de si lo es o no consume recursos importantes, y tal vez nos distrae de la posibilidad de lanzarnos a experimentar (liberarnos de los límites de la teoría, tal vez?), algo que veo cada vez más relevante después de la experiencia que he tenido en este año con ArTIC.  De poco nos sirve contar con personas convencidas de una teoría específica, si su práctica sigue siendo la misma de siempre.  Con ArTIC he visto la utilidad de iniciar por lo práctico, para luego nombrar las experiencias vividas y sustentarlas desde lo teórico.  En ese sentido, lo teórico se convierte en algo que permite comprender mejor la práctica y que la potencia, no en un marco que limita sus posibilidades (como me temo que ocurre en más de un caso en nuestra región).  En síntesis, en lo personal prefiero ver al conectivismo como un conjunto interesante de principios de diseño, que proponen un énfasis distinto al que parece acompañarnos en los espacios educativos durante tanto tiempo.  Un énfasis más orientado al aprendizaje.

Tal vez lo que menos me convence del documento a esta altura es lo que indica al final del penúltimo párrafo: ¿será que en realidad necesitamos que los educadores comuniquen los conceptos del conectivismo?  Yo tengo mis dudas, pues no veo mucho sentido a que el cambio en la forma en la cual se concibe el aprendizaje (que pasa más por razones socio-culturales) tenga que estar atado a un término específico.  Lo que me incomoda de la denominación ‘conectivismo’ es que, como cualquier otra etiqueta, termina generando clasificaciones artificiales.

El riesgo de quedar encasillado como ‘conectivista’ es que fácilmente pueden perderse de vista muchas otras perspectivas que marcan una práctica específica. En lo personal, me temo que mi práctica es bastante ecléctica.  Como no estoy casado con ninguna teoría, uso lo que mejor me ayude a lograr los efectos que busco en mi práctica personal.   Eso no quiere decir que la teoría no sea importante sino que no tendría por qué convertirse en una camisa de fuerza, mucho menos en un área como el aprendizaje, sobre la que aún sabemos poco (lo cual hace que me pregunte acerca del valor real de la conceptualización en algunas áreas que son excesivamente dinámicas y cambiantes, pero quedará para otro post).

Otra cosa llamativa en el documento son las etapas que propone, y la forma en la cual se refiere a algunas de ellas, como si fuesen parte del pasado.  Es importante mantener presente que este documento (al igual que cualquier otro producido por Siemens) se genera en el contexto social, cultural y económico de un país como Canadá, con una cercanía e influencia enorme de los Estados Unidos, con lo cual muchas de sus afirmaciones tienen que ser matizadas con las características específicas (a veces ignoradas) de nuestros contextos locales.

Lo malo de presentar las etapas de manera lineal es que se sugiere que hay un proceso progresivo en ellas (como el mismo documento parece proponerlo).  Pensando en mi percepción del asunto (obviamente limitada y anclada en mi propia experiencia) hay algunas cosas para decir sobre cada etapa propuesta:

Etapa uno: Me atrevería a decir que buena parte de nuestras iniciativas públicas todavía están bastante orientadas a esta etapa, y siguen empeñadas en concebir la ausencia de dispositivos como una carencia (brecha) que hay que resolver a toda costa.  Por otro lado, dada la rápida rotación y aparición de nuevos dispositivos, la infraestructura física sigue siendo teniendo un atractivo valor político para más de un dirigente de nuestra región.  En cualquier caso, según sugiere Siemens, las siguientes etapas construyen sobre esta.

Etapa dos: No logro ver todavía esta ‘fusión’ con áreas existentes en una gran escala, al menos en el sector educativo. Mi impresión es que hay un desconocimiento importante, no sólo de la base de investigación existente en las áreas que Siemens menciona, sino incluso de los libros de divulgación que indica como ‘populares’.  La barrera del idioma sigue siendo un factor importante aquí.  Y si bien puede haber algo de adopción del lenguaje de las redes, pareciera que ocurre sin un conocimiento de los lugares de los cuáles proviene.

Etapa tres: Aunque es cierto que Vygotsky es muy citado, la verdad no sé si hay una reflexión de fondo acerca de las transformaciones del aprendizaje, la cognición y el conocimiento ocasionadas por una perspectiva de red. De nuevo, me atrevo a decir que cuesta bastante trabajo hablar de conocimiento distribuido, y un síntoma interesante de ello es la limitada visibilidad (al menos yo la percibo limitada) de las ideas de Downes sobre conocimiento conectivo, que por momentos parecen un apéndice del término ‘conectivismo’.  Esto es llamativo para mi, pues pienso que la perspectiva de Stephen tiene unas implicaciones mucho más profundas que la de George.  Por otro lado, mi impresión es que buena parte del movimiento actual está todavía enfocado en las herramientas tecnológicas y en las técnicas de enseñanza, y muy poco en las concepciones sobre el aprendizaje que subyacen a ellas.

Etapa cuatro: Sin duda esta es la etapa más reconocible en nuestro entorno, gracias justamente a la predominancia de servicios como Facebook.   Ahora, aunque George habla de un “beneficio secundario potencial” (el “desarrollo de habilidades de pensamiento de red” por parte de los aprendices), la verdad me detengo a pensar en la mayoría de los usuarios frecuentes de servicios como Facebook que conozco y, francamente, no veo una comprensión mayor de tales habilidades a partir del uso de los servicios.  Yo lo dejaría en potencial deseable pero, como ocurre con frecuencia con los potenciales y promesas de la tecnología, ligado a otro tipo de acciones más allá del simple uso. En otras palabras, tales habilidades (que son MUY importantes!) no se van a desarrollar de manera automática.

Etapa cinco: La descripción de Siemens sugería que, para 2008, este proceso de exploración de las redes en la enseñanza y el aprendizaje era incipiente (a juzgar por las referencias que utiliza). Yo diría que el cambio en este sentido es marginal todavía. Es cierto que cosas como los cursos abiertos han generado un enorme interés recientemente, pero asociar esto con una comprensión de los principios de redes parece bastante optimista (sin olvidar que los distintos cursos abiertos -incluyendo a los MOOC- pueden ser MUY distintos entre sí en términos de diseño y objetivos).

Al final, creo importante señalar que gran parte de nuestros esfuerzos parecieran estar todavía enfocados en los contenidos (cómo producirlos, cómo almacenarlos, cómo ‘virtualizarlos’ -ouch-) o en la discusión entre contenidos y competencias (cómo transformar los currículos, cómo evaluar las competencias). Así que, en general, el desarrollo de una “comprensión desde las redes” (lo que yo llamo “pensar en red“) está, en el mejor de los casos, apenas empezando en nuestros espacios educativos y de aprendizaje.  El gran problema es que, como dice George, el término ha sido usado para decir tantas cosas que discutir al respecto se vuelve muy difícil. Todavía hay quienes piensan que una red se define con un ‘documento marco’ que expresa el eventual interés de instituciones por colaborar entre sí. Y mientras tanto, la práctica sigue igual.

Luego de esa reflexión, aquí está la traducción (finalmente, dirán algunos :) ):

Una breve historia del aprendizaje en red

George Siemens, 2008 (original en inglés)

Traducción: Diego Leal, 2011 (PDF, permite descarga y comentarios en línea)

Comentarios y sugerencias pueden ser incluidos aquí, o directamente en el documento. :)