Videoconferencias y redes de alta velocidad…

De acuerdo con personas que han estado liderando a nivel nacional el tema de las redes avanzadas, la videoconferencia es la "killer application" de estas redes, del modo que lo fue el e-mail para Internet.

Stephen Downes mencionaba en la segunda de sus presentaciones que en realidad no necesitamos algo como RENATA o Internet2, pues la mayor parte de las cosas que podemos hacer con esas redes ya podemos hacerlas con Internet convencional. Yo estoy más o menos de acuerdo con esta afirmación.

A mi juicio, el reto está en identificar cuáles son esos usos que en realidad no podemos resolver con Internet (como por ejemplo, la transferencia de volúmenes masivos de información) y usar cada herramienta de la manera más útil posible. Ahora, si bien es cierto que tenemos Skype para realizar audioconferencias, la calidad a la cual podemos realizarlas (en muchas de nuestras instituciones de educación superior) no es la mejor. Después de conocer en mayor detalle el funcionamiento de una videoconferencia multipunto sobre RENATA, me queda claro que sí podemos usar este medio para tener audioconferencias de alta calidad y videoconferencias con calidad razonablemente buena. Esto irá mejorando a medida que la infraestructura se haga más moderna, pero lo cierto es que podemos hacerlo.

El asunto es que la videoconferencia todavía es un asunto bastante exótico en nuestros entornos académicos, sin importar que una webcam se consiga en Unilago por sólo 30.000 pesos. ¿A qué se debe esto? Si me preguntan a mi, es porque no estamos acostumbrados a utilizarla.

Siguiendo con la comparación con el e-mail, ha sido un proceso largo (y no concluido) el lograr que la mayoría de las personas lo utilicen. Poco a poco hemos ido entrando en la lógica de revisar el correo periódicamente, poco a poco hemos hecho de él parte de nuestras vidas, poco a poco nos hemos acostumbrado a estar en línea (por supuesto, sé que esta situación es real sólo para una pequeña minoría del país, pero quisiera omitir por un momento ese detalle). Pero estamos acostumbrados a estar en línea para consultar correo, y en pocas ocasiones mantenemos una presencia permanente en línea (en esto nuestros niños y jóvenes nos llevan gran ventaja, afortunadamente). ¿De qué depende esa presencia en línea? Por ejemplo, de habituarnos a estar presentes via MSN, Skype o cualquier otro servicio de mensajería.

Para hacer el asunto corto, si fuera natural para nosotros recibir una llamada a través de Skype, de la misma manera que la recibimos en el celular o en el teléfono fijo, tal vez estaríamos un paso más cerca de ver como algo natural el realizar una videoconferencia. Lo simpático es que esa posibilidad es todavía, para muchos de nosotros, un asunto de ciencia ficción. Lo simpático es que ya podemos hacerlo. En el momento en el que hablar con un colega de la misma institución (o de cualquier otra) sea tan sencillo como hacer doble click en su usuario de Skype e iniciar una videoconferencia, habremos logrado con este servicio lo mismo que con el correo electrónico: Hacerlo parte normal de nuestras vidas.


Sobre el autor

Soy Diego Leal .

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