@Stefania_RG : Si no me desahogo, no puedo continuar con la lectura. 

Publicado originalmente en Momentos que se cruzan

Cuando no pasé a periodismo en la Universidad de Antioquia, por allá cuando tenía 16 años, me sentí la adolescente más frustrada del mundo, lloré millones de mililitros de lágrimas y hasta terminé con mi novio de turno por no acompañarme en semejante tragedia.  Un semestre después, cuando pasé a Comunicaciones en la misma Universidad […]

nicktral : Dialogue

Publicado originalmente en Miranda Warning

I have been reading Mariana Funes wonderful post “Show don’t tell“. The title struck me as a link to my earlier post entitled Silence? and Frances Bell’s response to it! Bearing witness is a reponsibility and I have changed the tagline accordingly! This is a brief response to Mariana’s post, also posted as a comment there.

I have been working in online learning in collaborative contexts for some time, and the issue of co-presence, and the nature and value of silences has been a recurring challenge. I have found that in blended courses it is possible to maintain, in the online space, a “third ear” that has been first developed in a room, if and only if a good amount of the room time is dedicated to listening to the learners and getting to know them. Even in completely online courses there are ways, albeit imperfect, of developing the “third ear”. But they require interaction and close listening, in other words a preliminary non-silence. Deeper silence remains opaque. But I sense that there are ways into it to be discovered. Non-invasive ways.

While the irony of a discussion of the meaning of silence is not lost, what stands out to me from a reading of Megan Boler’s article is the need to explore the modes, contexts and dynamics of silences. Notions such as listening, reflection (not the reporting of reflection but the reflection itself) and the fear of silence seem to me to require exploration and understanding. I think there is also a need to explore the ways in which silence, speech and engagement intermesh, there is speech that is to all intents and purposes empty, and there are monosyllabic ways of being eloquent. There is perhaps dialogue between speech and silence and ways of engaging across silences and speech. These notions are inchoate right now and need exploring. But there seems to me to be a prior stage…

I worked for some time, about 7 years ago, on the idea of dialogue as a basic sine qua non of meaningful online learning. It seemed so clear that Bohmian dialogue could permit the kind of listening and deeper exchange that can facilitate deeper engagement and learning. We developed an approach and presented, and fell at the first hurdle. The mere concept of dialogue (as in Bohm) is simply not widely understood, and even when explained, the need for it is not recognised. I see this everywhere I go (for most dialogue seems to be simply a synonym for conversation) and I am seeing it in the #moocmooc conversations too. It seems to me that the first hurdle is to achieve recognition that dialogue is even necessary.

It is a challenge though, and it reminds me of the notion of the spiritual aspects of silence as being anathema to education and politics. In some of the discussions recently in the #moocmooc tweetchats, stemming out of reading bell hooks, the difficulty of finding a place for the spiritual in education was discussed. I have the sense that recognition of dialogue and recognition of the spiritual as dimensions of education form part of the same challenge.

The issues resonate particularly as I am currently working on the design of a secondary school that will be based on yoga philosophy and ethics, in which meditation and dialogue will play a central role. I would very much like to explore this challenge, and the ensuing exploration of the modes, contexts and dynamics of silences. Mariana’s list looks to me like a good place to start!

I am also fascinated by the notions of insight dialogue, and digital dialogue blogging. Both are new to me, and I am looking forward to exploring them. Thankyou!


Francisco Morfin Otero : cambiar los escenarios de aprendizaje

Publicado originalmente en Reflexiones sobre la red y el aprendizaje, aprender en red

He estado pensando en algunas maneras en que podrían ser los escenarios de aprendizaje para los aprendices “del mundo de la Red”, aprendices que dicen aprender mucho en la Red, y que sus búsquedas comienzan en Google, Youtube o Wikipedia. Platicando con unos alumnos al terminar el día (les di un aventón) me aseguraban que todo lo que los profesores habían expuesto lo encontraban en Internet, y que por eso se les hacía una pérdida de tiempo y una aburrición las clases. Me pareció interesante y les platiqué de la clase al revés, cosa que les gustó.

Las instituciones educativas, decía Steeve Wheller en su libro “Academic Scholar”, se diseñaron para operar en función de la escasez de acceso a la información. Las “tecnologías de comunicación presencial”, en particular el salón, tenía (y tiene aún en la mayoría de los lugares) un diseño que responde a esta escasez que se resuelve con un “nodo” central con información que “distribuye” esa información a los “nodos aprendices”. Es claro que este escenario de la escasez ha quedado atrás con Internet, ahora la norma es la abundancia y frente a este escenario cambia el modo de acceder a la información y me parece que cambiará el modo en que hacen las cosas las instituciones de educación.

Si no remitimos a los ideales de la educación veremos que en la idea de aprender siempre ha estado como telón de fondo la idea de la recreación del mundo. Uno aprende cuando “mira”, es decir, comprende el mundo de otra manera (el cambio de mirada sobre un objeto implica un cambio de mirada sobre el mundo), y construye un modo común de verlo; así como los métodos para cambiar ese modo de verlo, métodos de todo tipo, aunque la escuela ha privilegiado el científico.

Con esta idea en mente, en general, las instituciones educativas diseñan escenarios y situaciones de aprendizaje para que el alumno pase de un estado A a un estado B, el primero identificado a través de un diagnóstico y el segundo prescrito como una convención socialmente aceptada (sea esta conducta, saber, aprendizaje, competencia, etcétera). Estos diseños son parte de un mayor, de índole curricular, que da cuenta de lo que el alumno tendría que saber para obtener una certificación de parte de la institución en la que estudia.

Creo que esto cambiará, que ya está cambiando, con la influencia de la Red en nuestras vidas, empezando por que la información de índole técnica ya está en la red, o se puede adquirir en el entorno de la red. El aprendiz puede ahora especificar lo que quiere aprender, el objeto no tiene que ser general, como una carrera, sino un ámbito específico o problemático de una profesión, y conectarse con todas aquellas fuentes de información y personas que le pueden ayudar a aprender eso que está buscando.

Si esto llega a suceder de esta manera, las universidades (y en general las instituciones educativas) tendrán que imaginar y diseñar escenarios para que un estudiante logre identificar qué es aquello que quiere y poner a su disposición todos sus recursos para que lo logre, independientemente de las relaciones y virajes que tenga que dar para saberse a sí mismo conocedor de eso que quería y, junto con esto, entablar conversaciones que le ayuden a comprender el valor de la vida juntos, la convivialidad, el saber de los otros y las expresiones creativas y creadoras de cualquier índole. Así pues, no se trata ya de ayudarle a pasar de un estado A a otro B, sino de colaborar en la construcción del camino que va eligiendo para sí mismo en relación con aquellos otros que han optado por caminos similares.

Para esto,me parece, ya no nos sirve el curriculum, sino el diseño de ambientes ricamente estructurados en donde cada alumno tiene la posibilidad de ejercitar, experimentar, imaginar y conversar , entre otras cosas, con diferentes objetos y personas, dentro y fuera del campus para aprender lo que se ha propuesto.