El festival OFFF de Barcelona tiene una curiosa particularidad: tiene un cabezote oficial por el cual compiten diversos realizadores cada año. El de 2013 es especialmente emotivo, pues pone énfasis en la curiosidad como rasgo y en la importancia de detenerse a mirar un poco más cerca y con más calma, poniendo en juego la imaginación para descubrir nuevas curiosidades. Además, es fabuloso visualmente:
