Prince of Persia: The Two Thrones

Bueno, después de tenerlo en cola de pendientes durante meses enteros, hoy terminé la última edición de Príncipe de Persia.

No me compliqué en exceso y jugué en modo Normal. En general, lo sentí más sencillo que Warrior Within (nunca llegué a jugar Sands of Time) y, lamentablemente, con menos fuerza.

Sin embargo, un aspecto muy llamativo del juego es la idea de la "sombra" del protagonista, quien establece a lo largo del juego un diálogo con la parte consciente del príncipe. La idea de la sombra aquí es muy similar a la que se encuentra en psicología, como el conjunto de aquellas cosas (rasgos, pensamientos, etc.) que no nos permitimos, que reprimimos y que debemos tratar de reconciliar e integrar a nuestra personalidad (de manera positiva, por supuesto).

El juego logra hasta cierto punto mostrar este proceso de integración entre la parte consciente del príncipe y aquella parte no consciente, que encarna todo lo reprimido (aunque desarrollado) por el protagonista en los dos primeros juegos. Y lo encarna en un sentido literal, incluso algo esquizofrénico: El príncipe se transforma en su otro yo físicamente, mostrando un nivel curioso de personalidades múltiples que poco se ve en este tipo de juegos. No me gustó mucho la forma como se manejó la conclusión de este tema, pero en general la idea es muy buena. Al menos abre la puerta para un montón de nuevas posibilidades de juego y de lucha.

En ese sentido, y como de costumbre, las opciones y combos de ataque son muy variados (a partir del sistema de combate incluido por primera vez en Warrior Within), y enriquecidos con respecto al segundo juego. Sin embargo, siguen siendo en general un puro ejercicio de "button-smashing". Lo nuevo aquí es lo que en el juego se llama "matanza rápida", en donde eliminar al enemigo se vuelve un problema de reflejos, no demasiado difícil pero tampoco extremadamente sencillo. El otro asunto que genera algo de tensión es que, cuando el príncipe es poseído por su sombra, el nivel de vida disminuye progresivamente hasta que se recarga con el uso de las arenas del tiempo. Hay una secuencia especialmente larga que exige avanzar muy rápido y sin equivocaciones, en una carrera contra reloj para mantenerse vivo.

Los escenarios, como de costumbre, están muy bien elaborados, aunque al menos a mi me gustaron más los encontrados en Warrior Within, un poco más oscuros (aunque mis favoritos hasta el momento siguen siendo los de God of War, sin ninguna duda).

La música (compuesta por Inon Zur) no esta mal (aunque no es tan memorable como la de, digamos, God of War), y en realidad uno no extraña mucho la música de Godsmack que apareció en Warrior Within. Sin embargo, escuchar I Stand Alone mientras se era perseguido por el Dahaka, generaba una tensión memorable en ese segundo título (aunque para quienes no les gusta el rock, podía ser desesperante). No he logrado encontrar la canción que suena en los créditos, así que si alguien sabe quién la canta y cómo se llama, bienvenida la información.

En fin, un pendiente menos. Es un buen juego (no excelente), con menos acertijos y dificultad que Warrior Within, pero que hace un trabajo aceptable cerrando esta serie de juegos que, a mi juicio, todavía podría evolucionar mucho más.

Ahora, a ver qué juego sigue.. :D

UPDATE (29/12/07): A partir de hoy estoy cerrrando los comentarios de este post. Las preguntas se han vuelto muy repetitivas, y en los comentarios se encuentra información suficiente para resolver el juego. Los walkthroughs recomendados también están llenos de información útil, así que espero que con eso sea suficiente para todos los lectores. Ha sido interesante que este sea el post más comentado, por cierto.


Sobre el autor

Soy Diego Leal .

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