Educamp Colombia 2007: Bogotá

El 20 de noviembre iniciaremos una nueva serie de talleres Educamp en varias ciudades de Colombia. Eso es un motivo más que suficiente para tratar de evacuar este reporte de lo que ocurrió en los talleres del año anterior, como punto de partida para pensar en cómo mejorarlos en esta oportunidad. Este es el segundo de una serie de cuatro sobre este tema.

Poniendo en marcha una idea

El taller de Bogotá fue el primero que pusimos en marcha. Con el apoyo logístico de Cintel, ubicamos un espacio diseñado para encuentros masivos (llamado Logyk, si mal no recuerdo, sobre la Avenida Boyacá con Calle 26) en el cual dispusimos las cosas para llevar a cabo el experimento.

Después de sostener varias reuniones con todo el equipo de Cintel y del MEN para explicar en detalle de qué se trataba lo que queríamos hacer, y cómo parte del reto era conseguir un ambiente muy abierto e informal (lo cual, por cierto, era tan poco común como estimulante para todos), llegamos al día anterior al evento. Mientras las personas de montaje se encargaban de ubicar mesas, sillas y computadores, mi labor previa consistió en reunirme con Stephen y con un conjunto de estudiantes que nos ayudarían a coordinar la sesión el día siguiente (convocados por Cintel). La misión de ellos sería el servir de "catalizadores" para la actividad de aprendizaje entre pares, pues al preguntamos qué ocurriría si los asistentes no conocían ninguna herramienta de las propuestas, se nos ocurrió que contar con personas que conocieran varias de ellas nos ayudaría a dar inicio a la actividad. Aquí empezaron las sorpresas. Mi supuesto inicial era que estos estudiantes tendrían conocimiento de las herramientas seleccionadas (completando un total de 10) considerando que, como "nativos digitales", no tendrían inconveniente con ello. La realidad fue que la mayoría de estas herramientas eran desconocidas también para ellos, aunque tenían mucha experiencia en el manejo de algunas (las de corte más social).

Educamp, by Stephen Downes
Foto: Stephen Downes
 

La reunión consistió en poco más que una corta descripción de lo que se suponía que ocurriría al día siguiente, en un ambiente mucho más formal del que yo habría deseado (una mesa redonda). Pienso que en parte, esto fue ocasionado por nuestra propia ignorancia sobre lo que habría de ocurrir. Mientras tanto, las personas de lógística adecuaban el salón en donde tendríamos la conferencia inicial, organizando mesas y sillas en filas ordenadas, en formato de conferencia tradicional.

Ponerse la camiseta

A la mañana siguiente, el registro inició muy temprano, y una de las grandes sorpresas para los asistentes eran las camisetas blancas que les estábamos entregando. Stephen y las personas del MEN (incluido yo) usábamos camiseta negra. Los estudiantes de apoyo, camiseta roja, y el resto de participantes, camiseta blanca. La camiseta cumplía dos funciones: inicialmente, facilitar para los asistentes desarrollar la actividad de etiquetarse, pues en alguna reunión se indicó que las personas que llegaran con ropa especial estarían completamente renuentes a arruinarlas con adhesivos. Por otro lado, esta sencilla prenda ayudó a generar muy rápido una identidad frente al taller.

Después de muchos saludos y reencuentros con personas conocidas, y un ambiente razonablemente informal, iniciamos el taller.

Primero, una presentación a mi cargo, hablando sobre la estructura del Programa Nacional de Uso de Medios y TIC (llamado así en ese momento) y compartiendo con los asistentes lo que iba a ocurrir a lo largo del día (IMPORTANTE: Esta presentación tiene ya casi un año. Muchas cosas cambiaron sobre la estructura del Programa en ese tiempo):

Para quien no quiera mirar la presentación, quiero rescatar algunas "Reglas del juego" que definimos al inicio:

  • Al llegar, prepárese a compartir con otros participantes.
  • Al irse, prepárese a compartirlo con el mundo.
  • Todos somos aprendices.
  • Nadie es turista.
  • Lo que sea que ocurra es lo único que podía haber ocurrido.

Para mi, la última es tal vez la más importante de todas, pues habla de algo que apareció también en el curso CCK08: No es posible para una sola persona aprender todo, o consumir toda la información que es producida por un colectivo grande de personas. Esa es la realidad en la que vivimos. Así que es necesario entender que sólo podremos hacer lo que esté a nuestro alcance, y que sea lo que sea que resulte de ello, está bien. Muy filosófico.

Luego vino la charla de Stephen, que tenía como propósito dar un marco teórico a las actividades del día:

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Educamp, by Stephen Downes
Foto: Stephen Downes
 

Como de costumbre, Stephen captó la atención de los asistentes, no sólo de los que comprendían inglés, sino también del resto del público, gracias a la excelente labor de los traductores que apoyaron el evento. Un aspecto interesante de que cada persona contara con su computador, fue descubrir cómo muchos de ellos buscaron formas de registrar sus ideas sobre la conferencia, Algunos tomaron notas en línea, otros usaron Word y luego se lo enviaron a sí mismos por correo electrónico. (Idea: Es importante identificar formas en las que todos los participantes puedan beneficiarse de estas notas, lo cual no hicimos en esta primera vez).

Luego de este arranque, se inició el trabajo del día. Como puede verse en el diseño del taller, la idea de la actividad era que los participantes caracterizaran inicialmente sus ambientes personales de aprendizaje (PLE), y luego iniciaran un proceso de aprendizaje entre pares (pues cada persona tenía un portátil), en donde se esperaba que todos fueran aprendices y maestros a la vez. La primera parte tal vez no tuvo el impacto que habría podido tener, pues muy tarde me di cuenta de la necesidad de ampliar un poco más lo que Stephen había mencionado sobre los PLE, y el único ejemplo con el que conté fue un diagrama bastante burdo que elaboré a mano antes del taller. (Idea: Para este año, las ideas sobre PLE han madurado mucho más. Ya tenemos nuevos elementos para ayudar a los participantes a caracterizarlos de manera más significativa).

Con unos diagramas iniciales, y con la excusa de la pausa para un café en mitad de la mañana, los participantes abordaron la segunda parte del trabajo, ahora con un ambiente mucho más informal (las mesas y sillas fueron desorganizadas, y muchas personas ocuparon el espacio fuera del auditorio, en donde dispusimos sillones más cómodos). La única necesidad real para esta actividad era que la conectividad funcionara bien, pues era aquí en donde estaría la mayor carga para la red. Eso, era lo único que no habría tenido que fallar.

La ley de Murphy

Escuché el enunciado "Si algo puede fallar , lo hará" hace tal vez 15 años, y desde entonces (y con la multitud de incisos, parágrafos y corolarios que ha recibido), ha servido para describir cómo aquellas cosas que menos deseamos son las que con más frecuencia pueden ocurrir. Para el caso del taller, lo único que no debía fallar, la conectividad, falló. El problema fue que los enrutadores inalámbricos que fueron dispuestos no aguantaron la carga de todos los usuarios y colapsaron uno tras otro, dejando con red solamente a un muy pequeño grupo de personas. La falla se hizo visible sólo cuando el acceso a los puntos de acceso se volvió intenso (pues inicialmente, dado que estábamos en modo conferencia, no había tantas personas usando los servicios de red), y nos dejó en una situación bastante comprometida durante el resto de la mañana. La única solución para el problema fue conseguir nuevos enrutadores, que solamente llegarían alrededor del mediodía.

Algo importante para recordar aquí es que este incidente alcanzó a generar alguna tensión entre el equipo de organización, pues aunque la respuesta que recibía ante el problema era "la red no se cayó" (lo cual es absolutamente correcto desde el punto de vista técnico), la impresión para todos los asistentes era esa.

 Educamp
Foto: elearningcolombia

Esa situación me recuerda situaciones pasadas en las cuales, ignorando por completo la experiencia que está siendo vivida por quien no sabe de los problemas técnicos (y no le interesan, además), el ingeniero trata de explicar que esa experiencia no es correcta, y que prácticamente todo está "funcionando". Supongo que es un asunto de empatía, que se aprende mejor con los años...

A pesar de todo, los participantes se mantuvieron atentos y contra viento y marea trataron de realizar las tareas propuestas. De mi parte, sólo pude decir en público que lo que nos ocurría era algo que podía pasar todo el tiempo, y que era uno de los retos que teníamos que enfrentar como docentes. No obstante, para todos fue claro que esto afectó el logro de nuestros objetivos, como los mismos participantes lo dijeron en la encuesta posterior al evento, y en algunos mensajes que dejaron a través de Ustream:

Todos tratamos de hacer lo mejor posible por compensar la situación. Los estudiantes se sentaron cerca de quienes tenían conectividad para apoyar a los asistentes. Por mi lado, terminé sentado en el piso tratando de explicar el funcionamiento de un wiki usando hojas de papel, tomando ideas de los videos de CommonCraft. Algunos que sí lograron completar la misión, dejaron rastro de la misma en YouTube:

Así las cosas, llegó el mediodía, y nos fuimos a almorzar. Justo antes de que saliéramos, el problema de conectividad fue resuelto, lo que nos llevó a alterar la agenda que teníamos prevista.

El plan B

El balance al mediodía era positivo, a pesar del problema de red. Los asistentes estaban animados, y tan solo la desestructuración del ambiente de trabajo ya era un hecho destacable para muchos. Pero nos enfrentábamos a un problema real: muy pocas personas habían tenido la oportunidad de experimentar a lo largo de la mañana con las herramientas que habíamos previsto, y eso nos dejaba en una situación difícil para realizar la primera actividad de la tarde (la cual buscaba compilar ideas sobre posibles formas de uso de tales herramientas). Por esta razón, decidimos alterar el plan sobre la marcha, y usar las mesas de trabajo de la tarde como "estaciones de demostración" en las cuales los estudiantes se encargaran de hablar de la funcionalidad y algunos usos de las herramientas.

Este fue un caso en el cual esa idea de "Lo que sea que ocurra es lo único que podía haber ocurrido" se volvió cierta, incluso para nosotros como organizadores. Y nos enfrentó a la necesidad de relajarnos, y aceptar que no lograríamos lo que nos habíamos imaginado inicialmente, sino algo distinto. No mejor ni peor, tan sólo distinto.

Pero este improvisado cambio sobre la marcha también fue apreciado por algunos de los asistentes:

No obstante, no todo fue perfecto. Como inicialmente los estudiantes de apoyo no tenían previsto estar al frente de estas mesas de demostración, algunos de ellos (sin responsabilidad de su parte) no tenían un dominio adecuado de la herramienta que tenían al frente. Esto implicó que, por ejemplo, quien demostró Facebook lo hiciera no sólo con propiedad, sino mostrando a los participantes todo lo que se podía hacer con la herramienta, mientras que hubo casos (como Twitter, por ejemplo) en los que por razones obvias esta actividad no resultó tan provechosa. No obstante, la situación nos dejó un gran aprendizaje, que pondríamos en juego dos días después, en Medellín.

Mientras todo esto ocurría, hacíamos en paralelo transmisión (y grabación) usando Ustream. La señal la mostrábamos en uno de los dos televisores de plasma que teníamos en la sala, mientras que el otro (que estaba fuera del auditorio) estaba francamente subutilizado.

El cambio en la dinámica implicó que la actividad que estaba prevista para el inicio de la tarde desapareciera por completo de la agenda. Y en lugar de retrasar todo, continuamos con el resto de la agenda tal como estaba prevista inicialmente.

Nuestra desconferencia

Preparamos un gran "tablero" con dos franjas de media hora y cinco mesas por cada franja, para completar un total de 10 posibles discusiones. Invitamos a los asistentes a que propusieran sus temas de discusión y a ubicarse en las mesas según el número que tenían asociado, y según sus propios intereses. La regla del juego aquí era: "Si usted no está aprendiendo o participando en una discusión, por favor diríjase a otra", para recordar a todos que no era un compromiso quedarse en un lugar en el cual no sintieran que debían estar.

Las discusiones transcurrieron sin mayor dificultad, y vino luego el momento en el que cada líder de mesa expuso en plenaria las conclusiones de su mesa. Curiosamente, esta actividad empezó a tornarse pesada, no sólo por la hora (ya eran las 5 de la tarde), sino por la extensión que algunos participantes tomaron para exponer sus puntos. Sumando eso al hecho de tener 10 discusiones en total, la plenaria se volvió más larga (y para algunos tediosa) de lo que habríamos querido.

Con esa actividad, terminó ese primer taller. Debido al cansancio acumulado por todo el día, no hicimos una reunión larga luego, sino que apenas comentamos los aspectos críticos a tener en cuenta en Medellín, que se vuelven lecciones importantes.

Lecciones aprendidas

  • Tal vez la primera es la gran importancia de la conectividad, y de contar con un plan B para hacer posibles las actividades.
  • La flexibilidad en el diseño y en los objetivos es crucial. Generar la confianza suficiente para proponer un cambio sobre el camino es indispensable, y de hecho constituye un mensaje más sobre el uso de la tecnología: Es necesario cambiar nuestras acciones en función del contexto que tenemos a nuestro alrededor.
  • Las personas de Cintel propusieron jugar un poco más con la disposición del ambiente en Medellín, debido a que tendríamos algunas limitaciones de espacio. En Bogotá, las personas salieron del auditorio luego de la conferencia de inicio (pues había una especie de lobby fuera), y eso permitió reorganizar mesas y alterar el espacio. El auditorio que teníamos en Medellín no permitía esto, así que la propuesta de ellos (muy bien acogida) fue desde el inicio tener un ambiente más informal durante las conferencias de apertura. Esta desestructuración del espacio fue, curiosamente, un factor bastante bien recibido por muchos de los asistentes.
  • No podíamos hacer suposiciones sobre la habilidad previa de los estudiantes de apoyo en el manejo de las herramientas. Era necesario resolver esta situación de algún modo, antes del taller.
  • Era necesario limitar el tiempo de la plenaria final.

Para terminar, algunos testimonios de los asistentes:

Puede ver más de estas grabaciones en Ustream.

Dos días después, vendría la segunda "prueba de fuego": Medellín.

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Soy Diego Leal .

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