Twit #1000

Según Twitter (pues mi memoria es frágil) este fue mi primer twit, publicado el 30 de Abril de 2007 a las 12:39AM:

Watching Twittervision and Adobe's Apollo Demo...

Nada demasiado trascendental. Ese mismo día, publiqué un post en el que me preguntaba sobre la utilidad de Twitter:

Lo confieso. Todavía no entiendo muy bien cuál es la idea de Twitter. Pero al igual que con muchas otras herramientas de la onda Web2.0, posiblemente es que no soy capaz de ver las posibilidades. Ya me ha pasado antes...

Y expresaba algunas de mis dudas al respecto:

Obviamente, no se me ocurren ideas muy sofisticadas, pues todavía me falta entender mucho del potencial que tiene algo tan sencillo como Twitter. Lo cierto es que aún me parece algo invasivo... Supongo que, como inmigrante digital que soy, tengo rezagos grandes de deseo de privacidad, y Twitter se convierte en, tal vez, demasiada información en público. Lo bueno es que aún tenemos la posibilidad de elegir si publicamos este tipo de información o no. Ojalá no nos encontremos en un futuro con que eso ya no es una opción.

Para la época, estaba tratando de hacer funcionar Twittercamp, la que después fue una especie de inspiración adicional para los Educamp, pero que dejó de funcionar después de alguna actualización de Abode AIR.

Muchas cosas han ocurrido después de este año y medio. No sólo entiendo un poco mejor cuál es la idea detrás de Twitter, sino que he visto (al igual que el resto del mundo) cómo se convirtió en una herramienta fabulosa para comunicar información en tiempo real, en un ejemplo tan reciente como la elección de presidente en Estados Unidos. También pude observar la rápida evolución que tuvo en los medios masivos en América Latina, y cómo fue creciendo en usuarios (y en ruido) progresivamente.

También pude experimentar (mientras estuve en Colombia, porque las tarifas de celular en Brasil son ridículamente costosas) lo que significaba estar conectado desde el celular a esa red, con limitaciones locales (en Colombia) que me llevaron a buscar formas de twitear mediante SMS a través de otros servicios (como Jaiku y Twitterfeed), en una época en el que el costo de los Smartphones todavía era bastante excluyente.

Así que Twitter fue un motivo importante para enfrentarme a un montón de nuevas herramientas tecnológicas. Y a pesar de la llegada de muchas otras opciones, siguió teniendo un lugar preferencial en mi presencia en línea. Por ejemplo, actualizar el status de Facebook nunca fue algo lo bastante llamativo, pero modificarlo automáticamente con mis updates de Twitter se volvió indispensable.

Pro no sólo ha sido un asunto de uso de tecnología. Twitter me ha permitido construir, poco a poco, una fantástica red de lazos débiles (loose ties) de la cual obtengo innumerables recomendaciones de información interesante y completamente relevante para mis intereses. También me ha permitido estar en contacto con personas a quienes simplemente no habría imaginado poder conocer hace algunos años.

Twitter también me ha reforzado mucho la sensación de estar en un mundo más pequeño. Leer mensajes de personas de Asia, Australia, España, Canada y Colombia al mismo tiempo, y encontrar que ocasionalmente aparecen temas que siento tan cercanos a las dudas que han aparecido en mi práctica profesional, en boca de personas a quienes percibo como verdaderos expertos, es invaluable. En realidad es una oportunidad de estar en un mundo pequeño...

Pero a la vez Twitter ha sido un motivo permanente de reflexión acerca del uso que hacemos de la tecnología. Debido a la creciente dificultad del idioma, que apareció a medida que más personas de habla exclusivamente hispana fueron ingresando a Twitter, decidí separar mi presencia en línea en dos usuarios, uno que escribe en inglés (qadmon) y otro que escribe de manera muy ocasional en español (qadmon_co). Para bien o para mal, tengo una red más consolidada en inglés que en español (sigo a 363 personas con el usuario en inglés, y apenas a 34 con el otro). Es eso bueno o malo? Aún no lo sé.

Durante un tiempo (corto, felizmente) estuve a punto de sucumbir frente a la tentación de la "popularidad", tan evidente en muchos usuarios de Twitter, no sólo de Colombia, sino de todo el planeta. Una obsesión por acumular seguidores y hacer parte del "Top 10" que poco a poco convierte la experiencia de construcción de comunidad en un concurso de popularidad nada distinto de aquellos que se viven durante la adolescencia. Me gusta pensar que no he sucumbido, porque de lo contrario habría iniciado este post con una estadística de cuántos seguidores tengo (que, a la fecha, son 327, más 31 en el usuario qadmon_co, lo cual en realidad no significa nada). De manera deliberada, restringí durante algún tiempo mi presencia en línea, y recordé que en realidad lo más importante no es acumular "amigos", "seguidores" o "lectores", sino usar la herramienta como un medio más de aprender sobre las cosas que me interesan. De no ser así, no sería sino un simple esclavo de la misma.

El lado oscuro de Twitter tiene que ver con la creciente necesidad de estar conectado (en mis tiempos más activos -es decir, el año pasado-, solía enviar twits desde conciertos, y creo poder afirmar (hasta donde se) que fui el primer colombiano que realizó un conteo de Año Nuevo a través de Twitter, con el respectivo saludo (en inglés y español) a las 12:00 de la noche). Debo decir que fue divertido, pero poco a poco se tornó excesivo. De allí la necesidad de alejarse de la red, como varios comentaristas lo empezaron a recomendar en este año. Mi carencia de un plan de datos de celular en Brasil ayudó mucho en ese sentido.

Todo este proceso me lleva a preguntarme cuál es el nivel de uso "sano" de este tipo de herramientas, y la respuesta parece ser que es decisión de cada persona. En estos días, me resulta por lo menos curioso escuchar a paneles de usuarios "expertos" diciendo para qué sí sirve una herramienta y para qué no, pues cualquier cosa que digan poco tendrá que ver con la inimaginable cantidad de usos (buenos y malos) que diversos individuos podrán hacer de ella. Es imposible regular el uso de la tecnología simplemente con una charla, un panel o un bonito post. Lo cual significa que nuestra única esperanza es generar el criterio y la conciencia necesarios para que cada ciudadano pueda experimentar y decidir con conocimiento de causa para qué le sirve cada cosa.

Otro factor de reflexión es el valor inherente a lo que se publica. Más de uno diría (con justa razón) que la magia de Twitter está precisamente en publicar cualquier cosa que uno quiera, pues es eso lo que fortalece lazos sociales que de otra manera no se generarían. No obstante, poco a poco se vuelve aburrido (al menos para mi) leer acerca del gato de aquel, o de la molestia marital del otro, o de los logros que tal o cual tuvo en la enésima reunión a la que fue invitado hoy (y que en ocasiones se percibe apenas como un mecanismo psicológico de ostentación para compensar vaya uno a saber qué inseguridades). Digo que se vuelve aburrido porque, después de haber hecho algunas de esas cosas, ahora soy mucho más selectivo en lo que envío a mi red. Me pregunto si eso se debe simplemente a una mayor "madurez" frente a su uso. Y eso tiene un efecto curioso, pues me obliga a pensar permanentemente en si lo que voy a decir simplemente agrega más ruido a esta congestionada red, o si en realidad tiene valor.

No se si esto sea una consecuencia de un uso prolongado (ojalá), pero no puedo evitar pensar que cuando no vamos más allá de esto (o de comentar las fotos de todos nuestros amigos en Facebook) estamos perdiendo el control sobre la red, convirtiéndonos poco a poco en sus esclavos.

Tampoco han faltado sorpresas, por ejemplo cuando Bryan Alexander me contactó durante el Educamp de Medellín, todo a través de Twitter. O el estado actual de un experimento personal que inicié: Creé un usuario llamado qadmon_rss, para poder obtener notificaciones directas a mi Twitter de los feeds que tengo en mi Google Reader, y a la fecha ya cuenta con 28 seguidores (cuanndo debería tener no más de 1, es decir yo). Todavía no entiendo muy bien por qué, pero me parece fascinante que otras personas encuentren interesante esa información.

Con eso dicho, es imposible desconocer el fantástico efecto que Twitter ha tenido en la forma como me relaciono con la tecnología, y cómo la uso para apoyar mis intereses de aprendizaje. Por eso el Twit número 1000 es especialmente significativo para mi, porque me ayuda a reflexionar sobre un proceso de crecimiento.

Por eso también, aparece este post en este momento, pues la notificación RSS que genere se convertirá en mi Twit #1000.

Un saludo a quienes me siguen en Twitter, y gracias infinitas a quienes sigo (muchos de ellos edubloggers), por compartir conmigo no sólo sus recomendaciones e ideas, sino por demostrar de manera clara las ventajas y los riesgos de estar "siempre en contacto".


Sobre el autor

Soy Diego Leal . Mi propósito es ayudar a individuos y organizaciones educativas a descubrir un sentido de posibilidad frente al futuro, por medio de experiencias de aprendizaje innovadoras y memorables. Me sorprende lo poco que sabemos y lo mucho que creemos saber.




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